Historia
Se pierde en el tiempo la tradición de consumir drogas - cada pueblo y cada cultura van teniendo las suyas. Unas veces, el hombre ha buscado en ellas la nutrición física, otras la cura para sus enfermedades, otras para alimentar sueños o alcanzar el transcendente, influenciar el humor, buscar la paz o la excitación, en fin, simplemente para abstraerse del mundo que lo rodea y lo perturba en cierto momento de su existencia (1). Y un cierto misterio que rodeaba el templo de Eleusis, desde el siglo IV A.C. hasta la edad helénica, donde dominaba el culto de los dioses Demetrio (con una amapola ornando sus estatuas), Dionisio y Orfeu, ha ido perdurando en una áurea mítica que ahora poco a poco se deshace en buena parte de los países...
En el período de los imperios coloniales, las drogas han sido usadas predominantemente como moneda de cambio, con una completa indiferencia por las consecuencias del uso para fines distintos de los medicinales o de mediación en los contactos con el trascendente.
Detengámonos un poco sobre las tres principales drogas de origen natural: la planta del cannabis, el arbusto de la coca y la amapola del opio.
Al mirar la planta del cannabis, cuya cuna habrá sido en las estepas de Asia central, donde continúa a crecer de modo salvaje, por ejemplo en Kazakhstan y Kirguistán - se observa hoy que su autodestrucción masiva puede pelear con aspectos ecológicos de recuperación de áreas desérticas – se constata que la historia de su difusión se confunde con la de sus migraciones.